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Borrando líneas, eliminando Partidos

Tema que una y otra vez ocupa parte de la agenda pública y política, es el tema de las coaliciones o “alianzas” entre el PAN y PRD. Una y otra vez se harán presentes en la medida en que la Derecha y la Izquierda se fusionen para ir con un solo candidato en contra del adversario a vencer: el PRI.

No obstante lo anterior, lejos de los éxitos que se puedan presumir, un plan así considerado a largo plazo, representa un riesgo latente para la supervivencia de esos partidos y, en el mediano plazo, seguramente los resultados no son halagüeños.

Para explicar la afirmación con la que he iniciado en los dos párrafos anteriores, es necesario recurrir a temas que si bien pueden ser catalogados como teóricos, la verdad es que tienen un amplio sustento en la realidad y en la evolución de los regímenes de los partidos políticos: me refiero al contenido y representación ideológica de los mismos.

Querido lector, si se toma el tiempo de revisar algún otro artículo en este mismo espacio que se refiere a las coaliciones como “engendros” y en cuyas líneas analizamos lo que en un primer momento fueron las coaliciones coyunturales en varios Estados conformadas por el PAN y el PRD, esta práctica hoy “cuasi-institucionalizada”, puede provocar consecuencias de proporciones inimaginables a esos partidos, si continúan con este modelo cuyo agotamiento está a la vuelta de la esquina y no precisamente en el 2012.

Como primer tema, debemos apuntar es que los partidos políticos como una de sus principales características es la de representar sectores de la población y contar con una ideología propia. Seguramente habrá quien diga que el aspecto ideológico cada vez es un factor de menos importancia: Falso.

Habrá otros que digan que son ahora los ciudadanos los que deben empoderarse y dejar de lado a los partidos, es decir, que la sociedad civil (supuestamente organizada) debe tomar las riendas: Quien lo dice es un cínico y quien lo cree es un inocente. Simple y sencillamente porque los detractores del régimen de partidos atacan cuando la verdadera intención es tomar el poder por otra vía, eso en términos coloquiales es un lobo con piel de oveja.

También hay otra ala de críticos de corte académico o “academicoide”, a ellos solamente debemos concederles premios al servilismo, pues atrás de estos supuestos expertos que critican férreamente, generalmente hay un grupo político o partido que les financia su exposición en medios. Simplemente son paleros del régimen o parte del sistema aunque se digan anti-sistémicos.

Sentado lo anterior, para explicar la afirmación en torno a la fortaleza ideológica de los partidos políticos, hay que recurrir a algunos argumentos. En primer término los partidos no son entes desconocidos o de generación espontánea, simple y sencillamente son creaciones del ser humano que reflejan a sectores de la propia sociedad. Si tenemos malos partidos, seguramente es porque algo en nuestra sociedad no está funcionando bien, aunque queramos presumir que vivimos en la Utopía.

Por ello, los partidos al ser reflejo de sectores de la sociedad, independientemente que los simpatizantes de una opción política conozcan a fondo las declaraciones de principios o los programas de acción del partido de su preferencia. Estudios de investigación social a profundidad dan cuenta que hay rasgos comunes entre la forma de ser de una persona y la manera de ser, o los principios que postula cada partido político. Justamente éste es el componente ideológico más fuerte, el origen humano.

Ahora bien, los partidos según su comportamiento u origen pueden clasificarse en partidos de notables, de cuadros, de masas o “atrapa todo”. Los partidos de notables fundan su fortaleza en las personalidades del partido los cuales representan su ideología y la llevan a las cámaras legislativas; por su parte, los partidos de cuadros preparan a sus miembros de entre los cuales hay personas que representan de manera clara las acciones e intereses del partido (cuadros); asimismo los partidos de masas involucran grandes contingentes de personas y tienen ideología basado en la representación de ciertos sectores de la sociedad convirtiendo carencias de la gente en su bandera de lucha y cuentan con aparatos burocráticos grandes y, finalmente los partidos “atrapa todo”, tiene una ideología flexibilizada al máximo, no cuentan con amplia base y se acomodan según el momento y la conveniencia.

Mencionado lo anterior, aquí es justamente en donde el plan del PAN y PRD genera problemas a mediano y largo plazo. La primera dificultad que enfrentan es que el PAN es un modelo de partido de “cuadros”, en tanto que el PRD es un modelo de partido de “masas”.

Al utilizar el PAN y el PRD la figura de la coalición en forma constante para postular candidatos y no en forma coyuntural, han convertido a este esquema de coaliciones en una mecánica normal de operación, el principal desgaste que enfrentan es que pueden mover su identidad ideológica hacia la de partidos “atrapa todo”, lo cual puede ocasionar que poco a poco vayan perdiendo la base con que cada uno cuenta. ¿Por qué? La respuesta es sencilla, si la gente que los apoya tiene en alguna medida identidad de sus valores personales con los del partido, la conducta convenenciera vulnera la congruencia institucional y esa erosión puede hacer lo mismo con las bases de cada partido, en donde la suma de uno más uno sume cero.

Otro elemento a considerar es que si se revisan los últimos “triunfos” de la coalición, salvo el caso de Puebla y Oaxaca, todos los demás son triunfos de deserciones inmediatas del PRI. Algo similar sucede a los partidos que adoptan a un candidato sin militancia, ese tipo de ejercicios son verdaderos ejemplos de incongruencia y acciones de imposición dictatorial, véase el caso de Baja California Sur.

Al final del camino, estas circunstancias ponen de manifiesto que en estos partidos NO hay una visión de mediano plazo de formar cuadros, pues los hechos hablan por sí mismos, no cuentan con candidatos y dependen de las escisiones del PRI para poder ser competitivos. Consecuencias graves sin duda tenemos a la vista, por ello es válido decir:”Borrando la línea ideológica, eliminando partidos políticos”.

Por Jean Paul Huber
Publicado 9 de Febrero de 2011

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