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Branding político, marca registrada

Cada negocio, cada empresa e incluso cada partido político y su candidato tienen una marca comercial que los distingue de los demás. La clave del ‘branding’político, esta marca identificadora, es hacerla crecer a tal punto que nuestros clientes la puedan consumir. En el caso de un candidato, el voto es la respuesta de una larga campaña publicitaria y el resultado de una marca llevada a cabo de manera efectiva. El branding político es la suma de la estrategia política y la estrategia publicitaria y está a cargo de unir ambas estrategias para lograr formar la identidad del político.

Todo lo que llama la atención, aquello que sobresale es lo que hace la diferencia. Y es esa la tarea del profesional de publicidad junto con el trabajo del candidato para que ambos logren su cometido: la imagen y distincion del político. En primer lugar, es importante crear una identidad propia que refleje las necesidades, los gustos y la forma de pensar de la sociedad a la cual se está dirigiendo. Es necesario, también, poder formar un vínculo emocional con el ciudadano. El branding político permite posicionar la filosofía del partido a partir de lo que la gente quiere recibir. “Mi compromiso es con México y contigo” esta frase del actual presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, llegó a su pueblo. Probablemente porque parte de su mensaje incluía a sus electores, una estrategia eficiente para crear ese link emotivo mencionado anteriormente.

Y a esto, le podemos agregar que actualmente vivimos en un mundo 2.0 donde los medios de comunicación y redes sociales nos permiten abrirnos a un mercado tan global como lo es el mundo entero. Ya no basta la televisión, el advertising, la publicidad, el marketing y las relaciones públicas en la exposición electoral y política del presente. La posibilidad que nos da el mundo digital de crear opiniones, de interactuar de ser todos parte de todo es inmensamente grande. El branding consigue que las ideas transciendan a través de los eslóganes políticos, la imagen pública y llegar masivamente.

Una marca debe reflejar en su nombre el deseo de sus consumidores, debe generar confianza, transparencia e incluso fortaleza. Debe poseer un razonamiento lógico acorde a la sociedad a la cual está inserta. Un político sin su marca identificadora no se diferencia del resto. Un político sin branding no puede pretender ganar una campaña electoral hoy en día.

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Comments (2)

Pedro Díaz Romero

Es de interés el planteamineto del “branding político”, el binomio conjugado es muy real. También de considerarse en los nuevos paradigmas del ensyo y estudio político,. Gracias.

Muy buen aporte. Gracias

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