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Colombia: disputa por la marca política

Marca Política: ColombiaColombia vive una situación bastante singular en la competencia electoral que apenas inicia, para designar al próximo Presidente de esa Nación: dos candidatos disputándose los atributos de la misma marca política que ellos crearon, asi como el vehículo con la que le posicionaron exitosamente.

Es el caso del actual Presidente, Juan Manuel Santos, quien resulto electo apoyado en la exitosa gestión de su predecesor, Álvaro Uribe, publicitada como la política de seguridad democrática, potenciada por la suma de valor que él mismo le otorgo con su exitoso desempeño al frente del Ministerio de la Defensa; enfrentando ahora como principal opositor, precisamente, a quien lo precedió e impulso, de manera tímida y dubitativa,  es cierto.

La oposición beligerante del ex presidente Uribe es el principal obstáculo para la anunciada intención reeleccionista de Santos, ello por los niveles de popularidad y simpatía que hacia su legado ostenta todavía el ex mandatario neogranadino, popularidad que está intentando capitalizar politicamente mediante otra plataforma.

Sin embargo, quien fuera dos veces Presidente colombiano no ha conseguido una formula o un alfil a quien endosar esa popularidad, a quien poder arropar con su marca. Ello constituye una importante ventaja para  Santos, pues no cabe duda que si Uribe pudiera presentarse para otro periodo, el actual Presidente neogranadino estaría en serios aprietos con miras a su reelección. No solo no ha surgido una figura solida a la cual Álvaro Uribe pudiese endosar su capital político, sino que la organización que fue principal soporte de su Gobierno y a la que se relaciona intrínsecamente con él, ya no está bajo su control.

El Partido de Unidad Social o Partido de la U, como se le conoce popularmente, funcionó como mecanismo ideal para cobijar la marca de Uribe y eficaz vehículo para que Juan Manuel Santos se apropiara de sus atributos, logrando derrotar claramente a Antanas Mockus, en el ballotage que fue necesario en el anterior proceso electoral.

Pero ahora Álvaro Uribe, casi al borde del desespero, ha intentado conformar una nueva organización  que se apropie del valor de su marca; sin embargo, esta nueva plataforma política no ha crecido con la velocidad esperada, a pesar del intenso recorrido nacional  realizado por el  ex mandatario. De igual manera, Uribe  ha impulsado a cinco de los dirigentes cercanos a su entorno, entre ellos su ex vicepresidente de apellido homónimo al actual primer mandatario, para que inicien una especie de precampaña nacional, para ganarse el respaldo institucional del recién creado partido uribista y el endoso publico del capital político personal de su máximo líder.

No obstante, ante la falta de arrastre de sus delfines y siendo evidente que el valor de la marca se centra en su persona, Álvaro Uribe ha decidido capitanear de manera personal la operación electoral, anunciando que se postulara como cabeza de la lista de senadores de su novel plataforma para las elecciones parlamentarias, a realizarse dos meses antes de la primera vuelta del torneo presidencial, las que siempre han servido para despejar las opciones con real chance en la disputa por el máximo cargo político colombiano. Al ser una circunscripción nacional, la elección de senadores podrá fortalecer la opción uribista, dotándola de mayor poder de fuego para respaldar a su candidato propio o conformar una alianza que le permita conseguir su objetivo estratégico principal: impedir la reelección de Santos y despojarlo de los atributos de su marca, para que no le dispute su target  político hacia al mediano plazo

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