Cómo defenderse de una campaña negativa

??????????????????????????????????????????????????????La campaña política es para los candidatos como un ring de boxeo, luchan entre sí con el objetivo de ganar la medalla que los consagran ‘campeones’. Pero dentro de ese ring existen algunos políticos que no respetan el play fair.

Muchas de las estrategias que se utilizan durante la época de campaña se basan en ir en contra de los movimientos del adversario. Se las califican como negativas ya que el propósito principal es restar, manchar, generar dudas y desconfianza sobre el otro o los otros. En pocas palabras, las campañas sediméntales, como también se las llama, se tratan de hacer énfasis en las vulnerabilidades y carencias del oponente, en lugar de poner énfasis en las propias fortalezas.

Aunque no todas, ni la gran mayoría de las campañas han funcionado con este sistema, algunas lograron ciertos beneficios en los gobernantes. De hecho, un ejemplo no muy lejano fue el de George Bush en el año 2004 para la elección presidencial estadounidense. Fue una campaña que infundía el terror del terrorismo que se vivía en el país y aseguraba que el candidato opositor no era capaz de brindar la seguridad que la sociedad iba a necesitar.

Pues, parece que el ejemplo anterior es la excepción de aquellos casos porque existen investigaciones académicas que concluyen en todo lo contrario. Estudios demuestran que estos tipos de campañas pueden ser contraproducentes, con resultados negativos para el atacante; y que además incentiva al abstencionismo, ya que se genera un descenso de la participación política por parte del votante.

Entonces, la gran pregunta es cómo defenderse de este tipo de campañas. Hay varias opciones para salir exitoso de una campaña negativa:

1. En primer lugar, es aconsejable evaluar sobre los pros y contras que tiene la campaña, en especial las debilidades y ser capaz de adelantarse al oponente. Anticiparse a la forma en que se puede ser atacado es una de las primeras soluciones del problema.

2. Luego, se debe planificar el impacto que pueda generar en el electorado. Plantearse la severidad del tema, la credibilidad de las acusaciones, el grado de sensación y tener una táctica para refutar las falacias de las cuales un candidato es difamado.

3. Tener preparado siempre un plan B, una respuesta y una objeción de la acusación.

4. En caso de tener una respuesta a tal declaración, es importante justificarla con hechos y evidencias. Se puede o no aclarar el hecho pero lo que si es necesario es una devolución contundente y verosímil.

5. Contar con un equipo profesional preparado para la ayuda de una respuesta oportuna para evitar la contradicción y en consecuencia, dar la razón al contrincante.

6. Por último, no se debe permitir que la campaña negativa desvíe la estrategia principal del candidato.

Si es candidato, tiene campaña, si tiene campaña hay estrategia, si existe una estrategia apropiada no hay duda que la campana será exitosa pese a los obstáculos que surgieren.