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El lenguaje corporal en la política

Política: Woman Speaking Behind MicrophonesLas personas somos seres sociales, nuestra inclinación es estar en contacto con otros, expresarnos y transmitir un mensaje. Al referirnos a esto uno inmediatamente piensa en las palabras para llegar a tal fin, pero la realidad es que el lenguaje corporal puede llegar a ser el factor más predominante en nuestra forma de comunicarnos con otra personas.

Desde pequeños aprendemos por imitación, nos damos cuenta mediante los gestos de nuestros padres, de sus actitudes y forma de actuar como debemos comportarnos. Inclusive con solo una mirada nuestras madres pueden decir mucho más que con palabras al momento de poner orden. Es el más básico elemento de comunicación que tenemos. Podemos hacer uso de nuestro cuerpo y nuestros gestos faciales para transmitir sentimientos, opiniones y demostrarle al interlocutor nuestro rechazo hacia su posición.

Si bien todo esto sale de nosotros naturalmente hay formas de modificar esta conducta, de controlarlo y restringir nuestras emociones y su expresión. De niños esto esas virtualmente imposible pero a medida que crecemos vamos tapando nuestras emociones con un velo y dejando ver solo lo que nos interesa que los demás vean.

Todo político debe saber cómo manejar su cuerpo ya que es su herramienta de comunicación en muchas ocasiones. Deben entrenarse para poder controlar sus gestos, su tono de voz y su postura con el propósito de persuadir a su audiencia sobre su punto de vista, parecerle al público más amenos y atractivos para así lograr el tan codiciado voto.

Un ejemplo de ello se puede ver en la forma en que se paran cuando están en un debate: los brazos al costado del cuerpo, la cabeza erguida y la mirada serena al frente. Además de dar su punto de vista, cada político debe demostrar serenidad, templanza y seguridad. Al mantenerse firmes en su postura logran persuadir a la audiencia ya que no es un diálogo lo que entablan con el opositor sino un monólogo donde tienen que defender su ideal, su campaña y dirigirse a la gente para conquistarla.

Otro claro ejemplo de esta actitud se ve en las sesiones de parlamento o cámaras de senado en las cuales al tratarse un proyecto de ley los senadores hacen uso de expresiones faciales como arrugar la frente, fruncir el seño y apretar los labios, de ademanes con los puños y hasta muchas veces se inclinan para adelante en sus sillas o hasta están semi parados para reforzar su actitud, para demostrar cuán apasionados se sienten de defender ese proyecto y lograr que este sea aprobado.
El manejo de nuestro comportamiento muchas veces logra atraer la atención de los interlocutores con mucha más intensidad que si usáramos palabras, ya que es algo tan natural y primitivo que todos, absolutamente todos, podemos identificar y comprender.

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