El líderazgo político y la inteligencia emocional

La Real Academia de la Lengua Española define el término líder como la ‘Persona que dirige u orienta a un grupo, que reconoce su autoridad’ y ‘persona, equipo o empresa situados a la cabeza en una clasificación’. El liderazgo, es decir, la condición de ser líder, es un tema muy particular en el ámbito de la política. Ser líder no implica, precisamente, ser autoritario, serio, ni menos un tirano. Un político, ante todo, es una persona y como tal se maneja bajo ciertos valores, sentimientos y emociones como el resto de la sociedad. Si bien es cierto que un político debe mantener un perfil de seriedad y formalidad dado por su investidura, las emociones se tornan un elemento fundamental para un líder de los tiempos modernos.

Los seres humanos actuamos, en mayor tiempo, por emociones ya que poseemos una característica un tanto exclusiva como lo es la inteligencia emocional. Una persona que desarrolla su inteligencia emocional está, estrechamente, relacionada con la demostración de las buenas habilidades, del poder controlarse a sí mismos, la auto motivación, la empatía y entre sus grandes rasgos podemos observar la competencia social. La inteligencia emocional y el liderazgo se han convertido en una dualidad que van de la mano y que pasa a designarse como liderazgo emocional. 


La base del liderazgo emocional se trata en estimular todas las emociones existentes para influenciar a la persona y así, liderarla. Sin embargo es necesario medirse; la mayoría de las personas reaccionamos de manera similar a ciertos estímulos, entonces, es preciso tener en cuenta dos aspectos de la inteligencia emocional e interpersonal que te permitirá liderar con mucha más rapidez y efectividad: le empatía y la habilidad social. Por un lado, la empatía es la habilidad para entender las necesidades, sentimientos y dificultades de otras personas, el poder ponerse en el lugar de los demás; poder escuchar y entender sus problemas y responder cortésmente a sus reacciones emocionales. Por el otro, la competencia social, es decir, la habilidad para relacionarse socialmente es un factor primordial para un líder. Se trata de saber influenciar y de esa forma poder persuadir a los demás. Las personas que poseen habilidades sociales son excelentes negociadores, tienen una gran capacidad para encabezar grupos y dirigir cambios.


El liderazgo y las emociones deben ligarse y ser una herramienta del político de hoy. Si se logra hacer que otra persona empatice y entienda el mensaje que quieres compartir, lograrás un liderazgo emocional ideal.

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