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Estrategia Política: Pocas palabras, gran captación.

En una campaña política existen elementos de gran importancia que no deben estar ausentes para conseguir la deseada captación del público a quien va dirigida. Dentro de estos recursos se encuentra el ‘slogan’. El origen de esta palabra se remonta a la época de los gaélicos; significaba ‘grito de guerra’ y se utilizaba para reunir a los miembros de un grupo determinado. Pero con el paso del tiempo, el slogan comenzó a adquirir otras definiciones, no muy lejos de su significado original, ya que de alguna forma, este término designa un grito, un llamado de atención para que la audiencia preste atención. En el caso de la política, el slogan, no es solo una expresión con fines publicitarios, sino que, asimismo, define y describe la campaña en unas pocas palabras, todo su accionar puede estar resumido allí.
El slogan debe contener pocas palabras (lo ideal es entre dos a cuatro palabras) que describan al candidato, la propuesta, y, por supuesto, debe estar basado en la investigación de opinión pública que siempre se debe realizar al inicio de cualquier contienda electoral.
Además, el lema de la campaña debe cumplir con ciertas características como la brevedad. Ya dicho anteriormente el slogan debe contar con una frase de entre dos a cuatro palabras idealmente, este aspecto es útil para que el destinatario pueda recordar el mensaje de manera más efectiva. Muchos slogans de una sola palabra han tenido incluso más éxito que otros más largos, sin embargo, esta no significa que sea una regla tajante y que siempre debe ser de este modo. Otro rasgo significativo es que estas expresiones deben ser realizadas con palabras de contenido como sustantivos, adjetivos, adverbios o verbos, puesto que brindan información relevante; mientras que se debe prevenir el uso de palabras funcionales como los artículos, preposiciones, ya que solo hacen referencia a factores externos y no proveen ningún tipo de contenido.

Conjuntamente, la originalidad es otro factor que beneficia al slogan. Sin embargo, no debemos confundir la originalidad con el uso de palabras elaboradas que puedan dificultar la comprensión de estas. Es necesario que para que un lema sea original, se distinga de otras frases hechas u otros slogans que ya existan. Johann W. Goethe declara que “La originalidad no consiste en decir cosas nuevas, sino en decirlas como si nunca hubiesen sido dichas por otro”. Obviamente, el trabajo de realizar un lema original no es tarea fácil, pero si se debe ocupar de ello con esfuerzo para lograr un mensaje que alcance la captación del público.
En conclusión, un slogan es una pequeña frase donde todo lo referido a la campaña debe estar condensado en un mensaje sumamente breve. Es importante tener en cuenta los factores de la brevedad y la concisión, como también los de la personalidad u originalidad. Esta herramienta tan útil nos puede ayudar a conseguir atraer al destinatario de una forma muy sutil con unas pocas palabras.