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El ánimo social; ¿Cómo ganar la campaña cuando se tiene en contra?

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Actualmente, toda campaña política es relevante en el devenir histórico, político, económico y social del país donde se llevan a cabo.

Si bien las campañas políticas de corte electoral encaminan todos sus esfuerzos a obtener el mayor número de votos mediante diversos mecanismos, sus temas y mensajes centrales tratan de comunicar el mejor aspecto del candidato mediante su presencia física, vestimenta, actitudes y comportamiento; distinguirlo de su competidor a través de actos que organizan, y los medios para llevar a cabo la campaña, los cuales proyectan imágenes y señales acerca de la idoneidad del candidato para el puesto público que busca obtener y de su futuro desempeño en el cargo.

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Todas ellas deben contar con un plan estratégico que tiene características fundamentales: investigar al electorado para conocer sus expectativas políticas, conocer a fondo al candidato para potenciar sus virtudes y aminorar sus defectos, así como saber la percepción que hay de él, diseñar una propuesta política, comunicacional y publicitaria.

Sin embargo, así como en un proceso de investigación, los pasos para llevar a cabo una campaña política de tipo electoral no son rígidos, y aquí esta la clave para asegurar el triunfo. Se deben ajustar de acuerdo al ánimo social que se vive en el periodo de campañas. Para ello es necesario incluir evaluaciones continuas del resultado de las tácticas de campaña y del sentir de la población sobre temas coyunturales.

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Evidencia de ello es el resultado de la campaña política presidencial de Obama en 2008, la cual logró darle un giro a su preferencia electoral en estados tradicionalmente republicanos en los últimos años. Bajo una organización de campaña bien orquestada, supieron ganar adeptos para que Obama se convirtiera en el presidente 44 de Estados Unidos, en medio de un ánimo social adverso debido a la crisis económica que envolvió a los estadounidenses ante problemas hipotecarios en 2008 y que registró un mayor impacto en Florida, a ello se sumó el rechazó a la política exterior seguida por el ex presidente George W. Bush en Irak y Afganistán, lo cual llevó al senador de Illinois a obtener el voto hispano en estados clave, como Florida, y llegar a la Casa Blanca.

Obama y su equipo sabían que habría que manejar la campaña de otra manera, debido al contexto que se vivía. En esa ocasión el partido no operó como lo venía haciendo en elecciones anteriores: con una estructura muy tradicional en donde existían jefaturas y jerarquías en las ciudades y estados, las cuales recaían en mandos medios y altos del partido. En 2008, gracias a la visión de Obama de recrear las campañas políticas a causa del desfavorable ánimo social su proyecto político, fue impulsado por un legítimo movimiento ciudadano inclusivo.

El aprovechamiento del contexto fue claro en el estado de Florida, el cual representaba para el Partido Demócrata “una piedra en el zapato”, terminando con esa maldición republicana, por ello hicieron uso de las adversidades económicas y políticas por las que atravesaba el país.

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El no hacer caso del sentir de los votantes y de las condiciones contextuales puede provocar un resultado inverso al esperado. En los comicios electorales de Perú en 1991 el escritor peruano, Mario Vargas Llosa, empleó desmedidamente 14 millones de dólares en propaganda publicitaria, lo cual no fue suficiente para que el Premio Nobel de Literatura logrará la victoria en las urnas. Alberto Fujimori obtuvo el triunfo debido a su capacidad y a la de su equipo de interpretar el ánimo social peruano y a la cultura política que no sabía por quién votar, pero estaba segura de por quiénes no quería votar, es decir, comprendieron el manejo del voto castigo: los peruanos no votaron por Fujimori sino en contra de la Nueva Política Económica Neoliberal representada en la figura de Mario Vargas Llosa.

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Es el tiempo para que los partidos políticos dejen de confiar en su “olfato” para conocer el estado de opinión del electorado y de que ajusten la estrategia de comunicación tomando en cuenta el ánimo social.

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