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¿La campaña negativa es positiva?

Cuando decimos que tal candidato derrotó a tal otro o cuando hablamos que ese candidato triunfó con su campaña y se convirtió en el líder, estos términos están relacionados, sin duda, a la guerra. Por supuesto que estas expresiones son consideradas metafóricas, ya que no se trata de una guerra en términos literales, sino que se habla de una situación similar a ésta. Entonces, podríamos comparar una campaña electoral a una situación bélica: dos adversarios, un objetivo, tácticas, derrotados y triunfadores. Por lo general, una campaña se basa en la estrategia de ataque, que muchos profesionales de la política la definen como campaña negativa, donde los ‘’los combatientes’’ defienden su posición al hablar de las debilidades y defectos del adversario en vez de hacer hincapié en sus fortalezas. Una de las teorías de la campaña negativa es que podría ser efectiva a la hora de conseguir votos, aunque eso signifique ‘’pasar por encime del otro’’.

El objetivo principal de este tipo de actos, es restarle puntos al contrincante, mostrarlo delante de la opinión pública como una amenaza para la sociedad y para la estabilidad de ésta. Entre sus varias críticas al presidente de los Estados Unidos de América, Barack Obama, el líder de la oposición Mitt Romney lanzó varios ataques durante su reñida candidatura. Por ejemplo, durante el primer debate de ambos, el republicano acusó a Obama de poner en peligro la economía estadounidense, a la cual el demócrata se defendió. No solo la profesión se pone en juego cuando ocurren estos casos de enfrentamiento, sino que también hay políticos que apuntan a la persona por sí misma. Durante su candidatura, Chávez hizo alusión sobre la descendencia judía del opositor Henrique Capriles.

Aunque la teoría de que una campaña negativa pueda ser utilizada como recurso para lograr el éxito en las últimas décadas, ¿cómo podemos decir que ésta pueda lograr la hazaña del candidato político? Lo que sí se podría aseverar es el hecho de que una acción negativa produciría en el público un gran impacto (si bien es positivo o negativo) y que eso llame la atención sobre los temas de los ataques.

No existe un estudio determinado que demuestre que cada campaña negativa resulte ganadora, ni que cada ‘’positiva’’ lleve a su candidato a cumplir su meta. Cada campaña es distinta y cada persona lucha por su puesto de manera diferente. La sociedad es la que elige y lo hace dentro del sistema en el cual está inserto y como electores, existe la posibilidad de poner en práctica la democracia para así, luchar por un futuro provechoso.

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