Los actos fallidos en la política: ¿deseos del subconsciente?

Muchos de nosotros hemos experimentado lo que comúnmente se conoce como un acto fallido. Se cree que estos enunciados erróneos manifiestan pensamientos o sentimientos que subyacen en el inconsciente. En la política, como en muchas áreas académicas, estos tipos de errores suelen suceder frecuentemente, como lo ilustra el siguiente ejemplo:

Un presidente de la Cámara de diputados austrohúngara, cuando abría la sesión, se daba cuenta de la masiva ausencia de muchos diputados: ‘Señores diputados, hecho el recuento de los presentes y habiendo suficiente número, se levanta la sesión’. (Pero lo que debería haber dicho realmente era: ‘Se inicia la sesión’). Seguramente, tras la ausencia de sus colegas, la reunión parecía sin sentido.

Si uno se encontrara en esta situación, ¿cómo explicaría el incidente? Muchos lo justificarían al acto fallido como un error de distracción o como una simple equivocación. Sin embargo, un especialista del psicoanálisis diría que esto es más que un accidente casual. La perspectiva psicoanalítica sostiene que existen fuerzas internas que están fuera del ámbito del consciente y dirigen los comportamientos. Por ejemplo, un psicoanalista diría que el presidente cometió el error ya que no era relevante dar inicio a la sesión con tal ausentismo.

Cuando cometemos estos actos equívocos, creemos que son simples errores por falta de atención o distracción, sin embargo, estos deslices corresponden a motivaciones arraigadas en el inconsciente. Estos traspiés ocurren también en la escritura, como demuestra el ejemplo a continuación: Un directivo coloca su firma en el lugar destinado al presidente de su empresa. Esta ilustración deja entrever que el directivo en su inconsciente está tratando de suplantarlo ya que firma en su lugar.

El acto fallido no debe confundirse con un intento de fraude ni mucho menos. Es un acto involuntario y como tal, expresa el deseo del momento. Para entender mejor, Freud explica que la psiquis está dividida en dos partes principales: El consciente que incluye todo aquello que percibimos, este es el aspecto de la mente sobre el cual podemos pensar y hablar racionalmente; y el inconsciente, el cual es un cúmulo de emociones, pensamientos, impulsos y recuerdos que se encuentran fuera de nuestra consciencia. La mayoría de los contenidos del inconsciente son inaceptables o desagradables como por ejemplo, los sentimientos de dolor, ansiedad o conflicto. Según Freud, el sigue ejerciendo una influencia sobre nuestro comportamiento y experiencia, aunque no seamos conscientes de estas influencias subyacentes.

Entradas Relacionadas