¿Marketing político o demagogia? cuando la persuasión se basa en mentiras.

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En la antigua Grecia, el término demagogia llegó a tener una connotación positiva: era aquél que tenía grandes habilidades para tratar multitudes, así como presencia física y elocuencia en la oratoria. También se les denominaba así a los políticos que tenían como programa básico de acción, el aumento en la calidad de vida de las masas, por lo que su sinceridad no era puesta en duda.

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En la antigua Grecia la demagogia tenía un significado positivo.

Sin embargo, en esa misma época apareció la connotación negativa del concepto, tal como lo conocemos ahora, el cual hace alusión a: oradores que solo buscan hablar como el público quiere que le hablen, un gobierno apoyado en las multitudes pero ejercido en favor de intereses particulares y en general el engaño al pueblo por parte de sus gobernantes.

En la actualidad el término ha cobrado diversos significados, entre los que muy comúnmente se encuentran:

  1. El esfuerzo de los líderes por concentrar el poder en su manos dentro de organizaciones democráticas, apelando al apoyo de las masas.
  2. La excitación de las pasiones de las masas populares para alcanzar un fin político determinado.
  3. La actitud de quienes para conquistar el favor popular, hacen promesas que se perciben falsas o inalcanzables, y que simulan estar de acuerdo con los valores y opiniones en boga.
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¿Promesas incumplidas?

Los electores pueden ser vistos como consumidores de bienes políticos. Un candidato o un partido se «venderá» bien cuando la oferta política de ese candidato o partido sea percibida por los electores como la que logre satisfacer la demanda política, la cual es compleja y cambiante. Un procedimiento de marketing se busca mediante el estudio detallado del electorado, busca conocer a fondo cual es la demanda política. Por otro lado, la comunicación política busca que la oferta del candidato satisfaga lo mejor posible esa demanda del electorado. Este procedimiento no es tan sencillo y peyorativo como lo menciona Abraham Lincoln:

6 Demagogia Abraham Lincoln

La demanda social exige ideas propias, honestidad, confianza y competencia; por lo que una simple devolución de los deseos sociales, no es necesariamente lo más eficiente. La demagogia es frecuente, con o sin medios refinados y muchas veces gana, por diferenciación, una propuesta creativa basada en las demandas de los ciudadanos.

La demagogia acostumbra construir los discursos de los candidatos a manera de puente sobre todos los puntos «fáciles» o aquellos más latentes y de mayor acuerdo en el electorado. La acusación que se hace al Marketing Político como manipulador de la opinión pública y de las voluntades de los electores, es solo la prueba de la eficacia de esta técnica.

La demagogia es una trampa.
La demagogia es una trampa.

Sin embargo, la responsabilidad de hacer uso de está práctica corre por cuenta de los demagogos, que aprovechan todas las técnicas disponibles para tener éxito en el campo electoral, haciendo a un lado la ética en su comunicación política. Mientras el Marketing Político se basa en la fiabilidad de una oferta a la medida del electorado, la cual se somete siempre a la lógica y la argumentación; la demagogia consiste más en apelar a la emoción que a la razón.

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