La negociación política como recurso fundamental de la democracia

La “negociación política” por su lado puede definirse como el medio de comunicación que utilizan las personas para alcanzar una decisión consensuada respecto de un tema político que los atañe.

En toda sociedad existen problemas y tomas de postura distintas por lo que es necesario aprender a negociar cuando se identifica una situación de ésta índole.

Ahora, si nos centramos en la parte política del concepto, entra en juego el poder, porque sin poder difícilmente se puedan impulsar cambios y resolver conflictos.

Si bien  el término conflicto tiene una connotación negativa podemos tomar este vocablo como un término generador de cambios positivos, a partir del problema, las tensiones y los debates, es que se genera un proceso enriquecedor de intercambio entre las partes en disputa que ayuda al desarrollo y a alcanzar una resolución.

Los conflictos se originan por luchas de poder, en los que se rompe el equilibrio y se fragmentan los grupos. Cada una de las partes tiene opciones para resolver la situación. Puede imponer su solución a la otra por medio de presiones o llamar al diálogo para tratar de persuadir al oponente y obtener un consenso. Debemos tener siempre presente que las voluntades individuales no tienen la misma fuerza que las voluntades colectivas, y que al perseguir un objetivo social debemos considerar el panorama total y tener una amplia visión de las necesidades, los tiempos y los intereses de las personas que se encuentras atadas a la toma de decisiones.

Recordemos también que cuando se negocia uno no se enfrenta a personas si no que se enfrenta a problemas, la buena, fluida y clara comunicación de nuestros intereses ayudará a establecer lazos de confianza y a progresar, idealmente hacia un punto de equilibrio.

Si la negociación política es exitosa, se llega a un acuerdo, sin embargo, existen otros desenlaces cuando se termina con esta:

Las partes pueden ganar compartiendo el beneficio o puede darse que una gane y la otra pierda. En la que cada parte trata de sacar el máximo beneficio a costa del oponente usando tácticas de desarrollo y de presión como el desgaste, el ataque, el engaño y el ultimátum.

Sea cual fuere el final, al concluir la negociación debe mantenerse el máximo de meticulosidad para traducir los acuerdos en actas y luego en actos.

Y si se rompe la negociación sin acuerdo, ésta debe ser considerada como una nueva oportunidad para considerar volver a convenir.

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¿se pueden plantear casos en particular?

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