Status Actual de la Comunicación Política Mundial: intentos de engaño y verdades potenciadas.

En Centro Político estamos en constante análisis de la situación política en diferentes escenarios mundiales. Nuestro estudio crítico trata de ver el problema en conjunto, pero, sin duda, un diagnóstico práctico debe de considerar el Output de la situación: la comunicación política.

El Input, en este caso, debe de ser la estrategia política desde su base ideológica hasta su funcionamiento operativo. La conjunción de ambas, madura la imagen política como un todo (lo que se hace + lo que se se comunica que se hizo). Sin duda,  estos factores deben de ser analizados y diseñados en conjunto, de manera estratégica, para que sean efectivos. Precisamente,  ese el objeto de estudio del Módulo 3 (inicia el 26 de mayo) de nuestro Programa Superior: Análisis y Estrategias Políticas. Para ver cómo se debe de comunicar de manera efectiva, sólo hace falta visitar el sitio de uno de los profesores del Módulo 3: J.J. Rendón (www.jj.rendon.com).

Lograr lo que logra J.J. Rendón no es sencillo. Podemos tomar en cuenta varios fenómenos mundiales de actualidad como ejemplos. En el aspecto electoral, tenemos el caso de la elección «cantada» en Costa Rica; también, el caso de la elección presidencial en Colombia. En el aspecto de comunicación de estado, el caso en Venezuela nos da elementos para el análisis, así como el caso de Ucrania.

En Costa Rica, la elección presidencial fue «de trámite», ya que la segunda vuelta electoral se llevó a cabo con un virtual ganador: Luis Guillermo Solís. En términos de comunicación política, el equipo de Solís  pudo potenciar lo evidente: un candidato altamente respetado y una Costa Rica buscando una opción distinta. Aquí es donde se pueden revelar los límites de una estrategia de comunicación política que no tienen un sustento político fuerte, ya que el caso del candidato Rodolfo Piza Rocafort, del Partido Unidad Social Cristiana, muestra la creación de contenidos de alta calidad pero que, sin embargo, no fueron suficientes frente a una realidad social clara. Para efectos de análisis, resulta muy valioso el archivo de comunicación política de este proceso electoral (http://www.archivoelectoral.org/campana/2014-costa-rica-presidencial/391).

En el caso de la próxima elección presidencial en Colombia, resulta muy interesante el fenómeno mediático que se presenta: el Presidente Santos baja en las encuestas y sus rivales tratan de provocar una escalada en el efecto negativo correspondiente.  No queda claro qué tanto de este efecto negativo es especulación y qué tanto es real. Lo que sí es claro, es que el volumen de sus efectos va a depender de cómo se maneje mediáticamente el fenómeno de la aparente debacle de Santos. Será importante monitorear este proceso y hacer un comparativo crítico del manejo de las encuestas previas a la primera vuelta de la elección del 25 de mayo. Por ahora, parece probable que la elección se defina en una segunda vuelta a favor de Santos.

En el caso de Venezuela, estamos frente a un manejo mediático que pone a prueba cualquier análisis crítico sobre comunicación política: ¿A quién se dirige el mensaje oficial del gobierno de Venezuela? Desde afuera, parecería que a nadie, desde dentro, parecería que a todos. Desde fuera, quienes no estamos limitados por el manejo mediático oficial del gobierno venezolano, podemos ver claramente a un pueblo pidiendo mayor apertura democrática, protestando, siendo reprimidos violentamente en ocasiones, y viendo llamados a la prudencia por parte de varias voces políticas internacionales.

Desde dentro, es difícil saberlo con precisión, pero podemos ver un discurso oficial reiterativo, planteando una realidad muy distinta a lo que se vive desde fuera de Venezuela que, en ocasiones, proyecta características intransigentes pero que, con seguridad, reafirma gran parte de las creencias de quienes apoyan al régimen de Maduro. El último acto significativo fue la apertura al diálogo por parte de Nicolás Maduro con la oposición, donde fueron llamados varios actores involucrados, así como actores externos que participarían como «testigos de buena fe». Si bien el acto como tal muestra signos de esperanza hacia la solución del conflicto, en el fondo, pudimos ver de nueva cuenta al gobierno venezolano enfrascado unilateralmente en sus argumentos, reduciendo el diálogo a una significación simplemente retórica.

En el caso de Ucrania, resulta muy interesante el manejo mediático sobre el hecho de que hay ucranianos que están pidiendo su anexión con Rusia. Y lo más interesante es que podemos compararlo con el manejo mediático sobre los ucranianos pidiendo democracia hace escasos meses. De ahí podemos partir para determinar cuál petición parece tener mayor apoyo popular, para luego analizar cuál petición fue impulsada con mayor énfasis por las vías de comunicación oficial por parte del gobierno Ruso.

En resumen, la lección del status actual de la comunicación política mundial es clara: es más efectivo comunicar la verdad. Si el Input (la intención política) del mensaje es honesto y claro, un buen estratega de comunicación sabrá potenciarlo  y lograr que su Output sea un mensaje exitoso. Si el Input del mensaje es engañoso y difuso, este quedará diluido y perderá efectividad en la medida en la que sea sometido al juicio informativo que nos ofrecen las tecnologías de la comunicación actual.  La comunicación política depende, cada vez más, de lo esencial de las políticas mismas; las políticas dependen, cada vez más, del escrutinio al que son sometidas mientras viaja por la World Wide Web. 

En otras palabras, ya no es tan fácil engañar, pero es más fácil intentarlo. De ahí se explican muchos de los mensajes políticos por parte de las democracias mas atrasadas en la actualidad.